Fabián Severo

Fabián Severo

25 ago. 2011

Poema 43 de Noite nu Norte (Bilingüe)

Cuarentitrés

Yo odiava el Tom.
Me lembro que ele iva nas casa
i oiava as cosa que pudía levá pra vendé.
Con meus irmaus ficávamos isperando
pra ve u que ele ia levá.
Ele tiña um bolso preto.

Lo que mas salía eran los adorno
los reloyio de parede
las joya i las ropa de mi madre.
Nos mirava ele se ir por la caye de tierra
rumbo a carretera por las maryen del río.
Ele iva pru quilombo
vendé as cosa da miña main pras quenga.

Nos ficava na vereda, oiando pra la
isperando el Tom.

Cuando ele aparisía la nu orisonte
por u tamaño du bolso, nos ya sabía.
Si el bolso viña vasío
nos impesava pulá i aplaudí
correndo alredor da casa.
Ele dava el diñeiro pra mi madre
i eya disía pral Fito.
Vai mijo nu Brasilero i tras un litro de leite suelta
meio quilo de gayeta, dusentos gramo de mortadela
tresentos gramo de arros i meia dusia de ovo.

Cuando el bolso viña yeno
ele deyava as coisa i se iva.
Intonse miña main voltava botá as cosa nu lugar.
Colgava u reloyio na parede
botava un biyete viejo na tromba du elefante
i deiyava insima da mesa.
Se iva triste pra enfrente del espelio
i se prindía as caravana, se colgava el crusifijo
se ponía los aniyo de color
i el resto das joya deyava na caya de sapato
que guardava imbaiyo da cama.



Cuarenta y tres

Yo odiaba el Tom.
Recuerdo que él venía a casa
y revisaba las cosas que podía llevar para vender.
Con mis hermanos quedábamos esperando
para ver qué se iba a llevar.
Él tenía un bolso negro.

Lo que más se vendía era los adornos
los relojes de pared
las joyas y las ropas de mi madre.
Nosotros lo mirábamos irse por la calle de tierra
rumbo a la carretera por las márgenes del río.
Él iba para el quilombo
a vender las cosas de mi madre a las putas.

Nos quedábamos en la vereda, mirando para allá
esperando al Tom.

Cuando él aparecía, allá en el horizonte
por el tamaño del bolso, nosotros ya sabíamos.
Si el bolso venía vacío
empezábamos a saltar y aplaudir
corriendo alrededor de la casa.
Él le daba el dinero a mi madre
y ella le decía al Fito
Vai mijo nu brasilero i tras un litro de leite suelta
meio quilo de gayeta, dusentos gramo de mortadela
tresentos gramo de arros i meia dusia de ovo.

Cuando el bolso venía lleno
él dejaba las cosas y se iba.
Entonces mi madre volvía a poner las cosas en su lugar.
Colgaba el reloj en la pared
ponía un billete viejo en la trompa del elefante
y lo dejaba arriba de la mesa.
Se iba triste hacia enfrente del espejo
y se prendía las caravanas, se colgaba el crucifijo
se ponía los anillos de colores
y el resto de las joyas, las dejaba en la caja de zapatos
que guardaba abajo de la cama.

1 comentario:

  1. que bueno, a veces parece castrapio. es flipante y hermoso a la vez. conoces el castrapio y el lustrapio?

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