Fabián Severo

Fabián Severo

23 feb. 2011

Publicado en el Portal "Uruguay Educa"

7 de Diciembre de 2009

Liceales de Toledo publican sus cuentos y poemas

“No es un sueño, es un libro”

Huellas de viento en la arena. Ése es el título del libro que recoge cuentos y poemas de 85 estudiantes del liceo de Toledo (Canelones). La obra es el resultado del trabajo realizado en las clases de literatura de los terceros y los cuartos años, de talleres de escritura y de algunos encuentros con escritores. Para ver la luz, la publicación, contó con el esfuerzo de toda la comunidad educativa.


Toledo es un apequeña localidad canaria con caminos de pedregullo y mucho pasto en las veredas. En una esquina está el liceo, un edificio nuevo y amplio, que, una vez más se ha vestido de fiesta, orgulloso de lo que tiene para mostrar.

El hall central da la bienvenida con una cartelera que exhibe frases alusivas al evento e invita a la sala principal donde estudiantes, alumnos y padres protagonizan un gran acontecimiento.

“¡Qué divino! No lo puedo creer”, exclama Paula López, una alumna de 3er año, mientras acaricia el ejemplar que tienen entre sus manos sin disimular el orgullo y la emoción que siente. Sentimientos que no le son exclusivos, pues ambos reinan en el ambiente. Pero no sólo entre los protagonistas de este libro, que fue presentado el viernes 4 de diciembre, sino en toda la comunidad educativa.

“¿Quién iba a decir que acá, en Toledo, en un liceo que no conoce nadie íbamos a publicar un libro?”, pregunta Paula. Y ella misma se responde enseguida: “Es que tenemos mucha capacidad para hacer cosas y cuando nos convencimos de que éramos capaces de escribir, nos pusimos a trabajar para que saliera”.

Todo comenzó el año pasado, durante 2008, cuando en el marco del proyecto Publiquemos un Libro propuesto en el programa de literatura se editó Frutos del desierto, una obra compuesta por cuentos, poemas y reseñas bibliográficas de los estudiantes de 3er año del liceo de Toledo. Esa publicación, que fue declarada de Interés Educativo por el Ministerio de Educación y Cultura, sentó las bases para continuar con la propuesta y repetir la hazaña.

Así, a lo largo de todo este año los estudiantes asistieron a una serie de talleres: animación a la lectura, escritura, corrección y reescritura. Además, hubo encuentros con los escritores uruguayos Javier Etchemendi y Gustavo Esmoris, y con el narrador colombiano Walter Díaz Ovalle.

Después se animaron y escribieron. Crearon y plasmaron ideas y sentimientos en hojas borroneadas que volvían a transcribir, siempre atentos a las sugerencias de docentes y compañeros. Y si bien algunos estudiantes no publicaron trabajos, la gran mayoría participó con sugerencias, rimas y mucho aliento.

“Un día el profesor trajo un reloj de arena y un candelabro chiquito. Teníamos que describir uno de esos objetos. Yo hice un poema que compara mi vida con un reloj de arena. Lo hice de una manera que no me hubiera imaginado nunca, no pensé que podía escribir algo así”, relata Elizabeth López, de 4º año.

El proceso fue largo. Cambiar palabras, corregir y releer. Hasta que el libro fue tomando forma, luego de que los alumnos seleccionaron los textos. Entonces, los docentes de literatura Fabián Severo y Elba Álvarez, junto a la editora Carmen Galusso, de Editorial Rumbo, diagramaron y corrigieron el estilo.

Ahora había que titular. “Eso sí que fue difícil”, recuerda Lucas Carballo, de 3er año. Todos hacían propuestas que modificaban y descartaban. Entre esos debates se acababa el tiempo y había que definir. Finalmente, con la ayuda de la editorial y algún consejo de Severo eligieron el título.

Sin embargo, no estaba todo resuelto, pues faltaba dinero. “Se hizo lo que nunca, ni para un paseo trabajamos tanto”, narra Nicolás Fogliani, de 4ºaño. Fue así como se volvieron comerciantes de tortas fritas, de ropa, de números de rifas e incluso vendieron el libro por anticipado. El resto corrió por cuenta de padres, docentes y funcionarios del liceo.

“A veces se piensa que no se puede, pero con el esfuerzo de todos lo logramos. El libro tenía que salir”, expresa Elizabeth.

De convicciones, trabajo y contagios

La iniciativa fue impulsada por el profesor Severo, que cuenta con la experiencia de haber promovido la publicación del libro anterior, en 2008. A su proyecto se sumó, este año, Álvarez. “Los textos de este libro son el resultado del maravilloso mundo interior de nuestros alumnos, de su visión del mundo, de su interpretación de la realidad”, dice Severo.

El docente asegura que Huellas de viento en la arena no es un milagro ni producto del azar sino que es producto de “convicciones y de mucho trabajo para alcanzarlas”. “Más allá de los resultados visibles, sembramos en nuestros alumnos el amor hacia la lectura y la escritura, comenzamos a contagiar la literatura”, sostiene Severo, al tiempo que asegura que más adelante vendrán otros libros, escritos no solamente en Toledo.

Mientras, Lucas afirma que “uno se pone a escribir y saca cosas de adentro que nunca pensó”.

Pasión por el arte

“Lo que descubrí este año fue alucinante. Mientras mis hermanos miran televisión o están en la computadora yo escribo, ahora es mi hobby. Que a los 14 años aparezca un libro con un poema mío, es lo máximo. Mis padres están orgullosos”, cuenta Paula.

Y hablando de orgullo, Elizabeth añade que no sólo los estudiantes y sus familias lo sienten, también toda la institución. Además, tienen la satisfacción de “pertenecer a este liceo y a este país, porque a veces sólo se habla de las cosas malas que hacen los adolescentes y no de cosas buenas, diferentes, como nuestro libro“, expresa.

Después de esta experiencia para los protagonistas del libro nada será igual. “Me dejó el amor por el arte que nació acá, en 3er año, y que no es pasajero va a seguir”, dice Nicolás. Y agrega: “Cada uno reflejó en una hoja de papel algo suyo y eso marcó. Ya no es un sueño, es un libro”.

http://www.uruguayeduca.edu.uy/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=205756

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