Fabián Severo

Fabián Severo

23 feb. 2011

Poemas en Portuñol - Soledad Platero

Artigas ta feyado con candado dice un poema de Fabián Severo, poeta artiguense que presentó su libro Noite nu Norte el martes pasado en la 33ª Feria Internacional del Libro de Montevideo, en un recital de poemas y canciones en portuñol.

Poemas en portuñol Artigas ta feyado con candado dice un poema de Fabián Severo, poeta artiguense que presentó su libro Noite nu Norte el martes pasado en la 33ª Feria Internacional del Libro de Montevideo, en un recital de poemas y canciones en portuñol.

El recital ofrecía, además de la lectura de poemas por Severo, una parte musical a cargo de Ernesto Díaz, compositor e intérprete también nacido en Artigas y cuyas canciones, de enorme belleza, circulan desde hace algún tiempo en la red (en una cadena de difusión entusiasta de esas que no se sabe hasta qué punto favorecen o perjudican al autor).

Pero además de la excelencia del recital, de la calidad del espectáculo brindado para un puñado de personas —eran las cinco de la tarde de un día de semana— en el salón Dorado de la intendencia, lo que quiero señalar es la cualidad peculiarísima que los textos de Severo y Díaz tienen, en tanto ejemplos de eso que Roman Jakobson definió como “función poética del lenguaje”.

A grandes rasgos podemos decir que la función poética es esa que centra la atención en el mensaje (y no en el emisor, ni en el receptor, ni en el contexto, etc.) de tal manera que el lenguaje mismo es lo importante. La palabra poética es capaz de hacer una realidad, y no sólo de referirla. La palabra poética no sólo dice, sino que hace.

En los poemas de Noite nu Norte, así como en las canciones de Ernesto Díaz, esta propiedad de lo poético del lenguaje se percibe de un modo único, porque Severo y Díaz tienen que fabricar su materia al mismo tiempo que la usan. Digámoslo así: Severo y Díaz no escriben en español ni en portugués. No escriben tampoco, estrictamente hablando, en portuñol, porque tal idioma no existe. Portuñol es una palabra que sirve para describir muchas mezclas distintas de español y portugués que la lingüística ha venido registrando y clasificando con enormes dificultades, porque toda lengua no escrita es cambiante y resbaladiza.

Pero Severo y Díaz (los nombro juntos por cuestiones de espacio, pero cada uno merecería un análisis exclusivo) escriben en portuñol, lo que equivale a decir que inventan una escritura para algo que es un habla, una forma oral de comunicación. No son los primeros en hacerlo (se le reconoce al riverense Agustín Bisio ese mérito) pero es como si lo fueran, porque por definición un habla dialectal es eso que no tiene reglas claras ni códigos escritos, y por lo tanto debe inventarse en cada oportunidad.

Así, cada vez que alguien escribe ejerce una soberanía solitaria, absoluta y fundante. Se apropia de su lengua, al mismo tiempo que la vuelve otra para poder trabajarla.
Vou iscrevé las lembransa para no isquesé.
(poema Uno, Noite nu Norte)

Fabián Severo y Ernesto Díaz no sólo construyen una forma escrita para su lengua materna: construyen su patria en el lenguaje. La frontera norte, esa región de la que sólo sabemos que está demasiado lejos, se vuelve un territorio definido y habitado gracias a la magia creadora de sus poetas. Todo escritor ejerce su soberanía —instala su patria— en la lengua, pero estos dos artiguenses llevan esa capacidad hasta el límite. Inventan la forma de la palabra, la música de la palabra y el sentido de la palabra, como un nacimiento, como un origen, en cada verso. Y su patria irrumpe en ese gesto.

Soledad Platero

UyPress
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